Usadas por la medicina tradicional japonesa desde hace siglos las esponjas de raíz de konjac han conquistado también a las mujeres adictas a la cosmética natural y a las occidentales en general. Aquí te explicamos qué son y cuales son algunos de sus beneficios.

¿QUÉ ES UNA ESPONJA KONJAC?

La esponja Konjac está hecha de las raíces del Amorphophallus Konjac, una planta originaria del sudeste asiático. Concretamente, las raíces se secan y luego se trituran para obtener un polvo de konjac. Luego se le añade agua hasta conseguir una pasta que se calienta, se congela y se vuelve a secar, todo ello en un molde que le da la característica forma de estas esponjas.

Más suave que una esponja de mar, esta esponja vegetal se diseñó primero para lavar la piel de los bebés. ¿Su particularidad? Se hincha en contacto con el agua y luego se seca rápidamente.

¿CUÁLES SON LOS BENEFICIOS DE LA ESPONJA KONJAC?

Este accesorio “cero residuos” limpia suavemente la piel y la exfolia: facilita la desobstrucción de los poros de la piel, elimina la piel muerta y ayuda a combatir la aparición de puntos negros.

Gracias al polvo de Konjac, también nutre la piel, activa la microcirculación y ayuda a reducir el acné, los poros dilatados, las rojeces o el exceso de sebo. ¿Se puede pedir más?

Además, es 100% biodegradable. Respeta nuestra piel y el medio ambiente.

ROSTRO O CUERPO... ¿EN QUÉ PARTES DEL CUERPO SE PUEDE UTILIZAR?

La esponja Konjac se utiliza principalmente para limpiar el rostro, pero también se puede utilizar en todo el cuerpo (cuello, escote, piernas, etc.). 

Es apto para todo tipo de pieles: pieles normales, pieles secas, pieles grasas, pieles sensibles, con tendencia a eczemas, psoriasis, etc.

¿PUEDE LA ESPONJA KONJAC REEMPLAZAR UN EXFOLIANTE?

Realmente NO. Las fibras de Konjac permiten una exfoliación de la piel muy suave y superficial. Es recomendable un exfoliante facial al mismo tiempo, aproximadamente una vez por semana para eliminar las células muertas en impurezas más en profundidad.

¿CÓMO UTILIZARLA?

La esponja konjac cuando está seca se vuelve dura, pero al entrar en contacto con el agua se hincha y se vuelve más suave que una esponja de mar.

Puedes usarla por la mañana o por la noche después de desmaquillarte. Humedece la esponja de konjac con agua caliente o tibia, añadiendo un poco de limpiador para una mayor eficacia. A continuación limpiamos el rostro pasando la esponja con pequeños gestos circulares. Su acción exfoliante es suave y apta para todo tipo de pieles, incluso aquellas ultrasensibles, con eczemas o psoriasis.

¿CÓMO ALMACENARLA?

100 % natural y, por lo tanto, 100 % biodegradable, la esponja konjac se puede conservar durante unos tres meses si se usa a diario. Es imprescindible limpiarlo con agua caliente después de cada uso y más a fondo, una vez a la semana, con jabón de Marsella o sumergiéndolo en agua hirviendo. Suele venderse con un cordón que permite colgarlo en el baño para que se seque sanamente.

Si no la usas todos los días, guárdala en el refrigerador para que no se seque por completo. Cámbiala cuando la esponja empiece a desmoronarse.

Esperamos que las difrutes pues es una buena inversión para nuestra piel!

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